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Discurso de homenaje al profesor D. Antonio Binimelis 2011 (Rafael Iruzubieta)

DISCURSO DEL DR. D. RAFAEL IRUZUBIETA EN EL ACTO CELEBRADO EN LA UNIVERSIDAD NEHRU EL DÍA 18 DE FEBRERO DE 2011 EN MEMORIA DEL PROFESOR D. ANTONIO BINIMELIS

 

Excelentísimo Sr. D. Juan Alfredo Pinto Sáavedra, Embajador de Colombia en la India, Excmo. Sr. Ramón Moreno, Encargado de Negocios, Embajada de España, New Delhi, Ilustrísima Dra. Catalina Juaneda Sampol. Vice Rectora de Relaciones Internationales, Universitat de les Illes Balears, Palma, Ilustrísimo Sr. Decano de la Facultad de Lenguas de la Universidad Nehru, Autoridades Académicas y Diplomáticas, Profesores, Alumnos, Señoras y Señores:

Después de un año tan intenso como el 2010, en el que recibí el honor del premio Padma Shri que me otorgó la Sra. Presidenta de la India, me siento más identificado con esta gran Nación, que es para mí y mi familia nuestro segundo país.

Por eso me produce una gran emoción dirigirme a todos ustedes en el día de hoy a través de mi portavoz y amigo el Profesor Dhingra. En mi viaje del pasado año tuve ocasión de comprobar una vez más el excelente funcionamiento de nuestro Centro de Estudios, la brillantez de nuestros docentes y la gran capacidad para aprender de nuestros alumnos. Con todos ustedes pasamos mi mujer, mis nietas y yo unos días inolvidables cuando viajamos a Delhi para recibir el premio Padma. Espero verles de nuevo a finales de este año. Hoy me conformo con imaginarme este acto en mi lejano despacho de Madrid, justo a la hora en que el Profesor Dhingra esté pronunciando en mi nombre este breve discurso.

Todo está dicho por mí a lo largo de tantos años en que he tenido la satisfacción de asistir personalmente o por representación a este acto en honor del maestro Antonio Binimelis, fundador e impulsor, con el profesor Dey, de este prestigioso Centro de lengua y cultura de España. Bastaría pues con reiterarles mi afecto y mi admiración para que mi discurso se redujera a una salutación de cortesía.

Pero he de recrearme una vez más contándoles mi impresión al leer el reciente discurso de la Sra. Presidenta de la India con motivo del 62 aniversario del Día de la República. Cuando muchos países padecen el devastador efecto de las dictaduras, es gratificante el mensaje de nuestra Presidenta expresando su gratitud a los sacrificios de los luchadores por la libertad y el trabajo de los padres fundadores de la India por darnos un país donde “nuestra dignidad y libertades individuales están garantizadas por una Constitución progresista” (cita literal). Como también nos recuerda el discurso presidencial, la India tiene la fortuna de ser heredera de los ideales y valores de una de las civilizaciones más antiguas del mundo que nos ha legado un rico tesoro de experiencias y pensamientos humanos que se han plasmado en nuestra Constitución.

Esos ideales tienen plena vigencia en la India. No es habitual que un Jefe de Estado apele, como la Sra. Presidenta, a los valores morales de la sociedad cuando se interroga a sí misma sobre si somos cada vez más materialistas, cortos de miras e indiferentes en cuanto al impacto de nuestras acciones en nuestra hermandad, sociedad o entorno. Y llega a más la Sra. Presidenta, al mostrar su preocupación, e incluso su ansiedad, por el hecho de que se mate a una persona por una miseria o que se viole a una mujer porque protesta cuando se ríen de ella; o porque las personas monten en cólera por pequeños incidentes por falta de paciencia; o porque se maltrate a los estudiantes en las novatadas de que son víctimas en los Centros educativos.

Es admirable y excepcional en un Jefe de Estado esa sinceridad y ese mensaje directo a cada unos de los ciudadanos de la India para que continúen con su tradición en el cumplimiento de los deberes. Ya conocen ustedes que en hindi el derecho subjetivo se define con la palabra “adikara”, que es igual en español a “exigencia justa”. Si examinamos el Derecho tradicional indio, en especial las Leyes de Manu, vemos que el derecho no se concibe sin el previo cumplimiento del deber, lo que reviste el ejercicio de los derechos de un alto contenido moral que se transmite a la sociedad. La justicia de la sociedad se nutre con la justicia de los individuos que la integran y esto se predica en la India desde la más alta Magistratura del Estado.

Estas ideas me llevan a recordar a Rabindranath Tagore, del que este año celebramos el 150 aniversario de su nacimiento. El autor del himno nacional de la India habló de la separación de lo político y de lo social y moral, de la celebración de la verdad y del “atmashakti” o poder interior. Tagore pensaba que el pueblo es el centro de la cultura de la India, que se necesita recuperar y resucitar. Y decía que esto debe hacerse con un compromiso absoluto por el cultivo del amor y de la amabilidad, moderación y sacrificio, auto-ayuda y trabajo duro, es decir, poniendo en marcha toda la organización del “atmashakti”.

Esto es lo que recordó la Presidenta en su discurso cuando insistió en la gran importancia de la integridad, honestidad, buena conducta y altos valores que la cultura de la India nos enseña.

Les confieso que para mí es admirable la combinación entre la exaltación de los valores morales del individuo y su coexistencia con una sociedad que supera los 1.100 millones de personas. Lo que nos demuestra que la convivencia y la democracia se construyen a partir de esos valores morales de la persona, como rubricó la Sra. Presidenta en su discurso, trayendo a colación las líneas de un conocido poema indio, que dice: “compasión, no violencia, buena voluntad, que deben siempre fluir al unísono”. Maravillosa cita.

Estas reflexiones me amparan para comunicarles, con proclamada inmodestia, que he asumido un proyecto que gratifica mi tiempo. Como ustedes conocen, soy Abogado de profesión. Por eso, y por mi admiración por este gran país, me he dedicado a estudiar la Constitución de la India, muy poco conocida en España. La única traducción al español de la Constitución se editó en Argentina en el año 1964. La edición está agotada y, por lo demás, de poco valdría reeditarla porque desde entonces se han producido más de 90 enmiendas a la Constitución. Por otro lado, aquella antigua edición carecía de comentarios. Por eso he decidido abordar la empresa de traducir al español la Constitución, actualizada y con comentarios de la doctrina y la Jurisprudencia más autorizadas. Transmití esta idea al profesor de Derecho Constitucional D. Santiago Sánchez, que hoy nos acompaña con su esposa Lola y a los que saludo muy cordialmente. El Profesor Sánchez se ha convertido en un admirador de la Constitución de la India y está trabajando en su traducción al español con el propósito común de editarla el próximo año. Estamos convencidos de que será una herramienta valiosa, sobre todo en el ámbito universitario, para fomentar en España el estudio de la Carta Magna de la India.

Para concluir, mi felicitación efusiva a los ganadores de los premios de este año, Richa Kulkarni, Ankita Raj Kumar y Shrenya Mallik, a las que deseo el mayor éxito en su vida académica y profesional.

Muchas gracias por su atención y un saludo muy cordial.

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