El hinduismo es aún en nuestros días una de las religiones más desconocidas en Occidente. Aunque la ciencia indológica ha avanzado mucho en las últimas décadas, la mayor parte de los textos hindúes —tanto clásicos como modernos— no se ha divulgado todavía en muchas de las lenguas europeas.

En esta antología se presenta una visión panorámica del hinduismo como filosofía y religión, contada por sus protagonistas, desde los inicios de la cultura védica hasta los pensadores más actuales. Y esto se logra mediante sus palabras originales, en una cuidada selección de textos de que incluyen todos los postulados esenciales del hinduismo, así como la visión que los hindúes tienen del mundo en sus aspectos más cotidianos. La lectura de estos textos es la mejor y más directa manera de entender a un pueblo de cultura milenaria que ha ofrecido al mundo muchos de sus valiosos hallazgos.

Un gran número de los fragmentos que se incluyen aparecen por primera vez en castellano y, aparte de la profundidad de su contenido, muestran una gran belleza formal y literaria que ya de por sí merece ser conocida y que de seguro deleitará al lector, tanto a aquel que se interese por el pensamiento indio como el que simplemente disfrute con la literatura en su forma más pura.

 

POEMAS DEL GURU NANAK

 







        

        Hoy en día los profanadores

         son los dirigentes de nuestro mundo.

         Se alimentan a diario de los frutos de la mentira

         y, aun así, se atreven a decir a sus seguidores

         lo que es justo o injusto.

         Están errados

         e incluso así

         descarrían a los que creen en ellos.

         Esta era nuestra es como una espada desenvainada:

         los gobernantes son carniceros y el bien ha desaparecido.

         En la noche oscura de la falsedad

         no puedo distinguir la luna de la verdad.

         No consigo hallar ningún camino.

         El hombre se aferra perversamente a su ego

         y convierte en amargas lágrimas

         los más bellos sueños

         Nanak tan sólo se pregunta

         cuál es el camino que conduce a la liberación.

 

*                 *                 *

 

        

Sólo hay un solo Dios, cuyo nombre es la verdad,

el Creador, libre de temor y enemistad,

inmortal, no nacido, existente por sí mismo,

por el favor del Guru.

Obedeciéndole, la sabiduría e inteligencia llenan la mente;

obedeciéndole el hombre conoce los mundos;

obedeciéndole el hombre no sufre castigo;

obedeciéndole el hombre no deja el universo.

Tan puro es su nombre

que quien obedezca a Dios

conocerá el placer de hacerlo en su propio corazón.

 

 

*                 *                 *

 

En la primera etapa el hombre amó la leche

de los pechos de su madre;

en la segundo reconoció a su padre y a su madre;

y en la tercera, a su hermano, su cuñada y sus hermanas;

en la cuarta se originó en él un juego de amor;

en la quinta corrió tras la comida y la bebida;

en la sexta no preguntó la casta de una mujer,

cegado por su lujuria;

en la séptima acumuló objetos para vivir en una casa;

en la octava su cuerpo se desgastó a causa de la ira;

en la noveno se volvió gris y respiró con dificultad;

en la décima ardió y se convirtió en cenizas.

 

*                 *                 *

 

Tú en tu casa mantuviste un ídolo

con sus dioses acompañantes:

lo lavaste y lo adoraste;

le ofreciste sándalo y flores;

caíste a sus pies y los propiciaste al máximo;

sin embargo, continuamente mendigaste a los hombres

para vestirte y mantenerte.

Por tales actos necios recibirás los castigos que merecen los necios.

El ídolo no te dio de comer cuando tuviste hambre,

ni te preservó de la muerte.

Es como una necia pelea entre ciegos.

 

*                 *                 *

 

Una mujer nos concibe.

De una mujer que nacemos.

Estamos unidos a ella.

Ella es nuestra amiga duradera.

Ella mantienela raza humana.

Cuando muere una compañera,

tomamos a otra esposa para continuar el camino.

Ella nos ayuda a en nuestra vida social.

¿Por qué, entonces,condenarla o censurarla?

La mujer ha nacido para gobernar y guiar.

Y la mujer nace de la mujer.

Sin ella nadie nace.

Sólo Dios vive sin ella.

Sean mujeres u hombres,

los que cantar su glorioso nombre

se ven bendecidos con sus bondades.

Por su gracia se acercan a Él

valientemente, con el rostro radiante.

 
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Instituto de Indología 2010