Aforismos de Jñaneshvara

 

La diferencia entre el conocimiento y la ignorancia

 

         Como la vigilia acaba con el sueño, así el conocimiento acaba con la ignorancia y se erige en dueño y señor.

         Al mirarnos en un espejo contemplamos nuestra propia imagen, pero ésta ha existido siempre.

         De esta forma, el conocimiento relativo nos da a conocer la identidad entre el alma y el universo.

         El gusano de seda muere dentro de su capullo. Si un ladrón se esconde dentro de un saco cerrado, quedará igualmente prisionero.

         Cuando se quema el alcanfor, el fuego se consume. Igual le sucede al conocimiento al destruir la ignorancia.

         Al desaparecer la ignorancia, el conocimiento se expande hasta desaparecer.

         Cuando va a acabarse el aceite de una lámpara, la llama brilla con más fulgor, anunciando su cercano fin.

         ¿Cómo saber si los pechos femeninos están en desarrollo o en decadencia? ¿Está un jazmín a punto de florecer o de marchitarse? El agua se eleva con la ola y se hunde después y tras la luz del relámpago viene la oscuridad.

         El conocimiento, tras hacer desaparecer las aguas de la ignorancia, se expande hasta su aniquilación.

         Si hubiera un diluvio, tanto las tierras como las aguas quedarían sumergidas.

         Si el sol aumentara de dimensiones, la luz y la oscuridad se fundirían en una única luz.

         El despertar desplaza al sueño y luego desaparece, dando paso al estado de vigilia.

         De igual manera, el conocimiento relativo que destruye a la ignorancia se funde en el conocimiento absoluto.

         El conocimiento absoluto es como la luna que, pese a crecer y menguar, siempre resplandece.

         El conocimiento absoluto no necesita de otro tipo de conocimiento para manifestarse ni puede verse ensombrecido por la ignorancia.

         Pero, ¿puede el conocimiento absoluto conocerse a sí mismo? ¿Puede verse a sí mismo el ojo? ¿Puede crearse a sí mismo el espacio? ¿Puede el fuego quemarse a sí mismo? ¿Puede un hombre subirse a sus propios hombros? ¿Puede la vista verse, el sabor degustarse o el sonido oírse? ¿Puede el sol iluminarse? ¿Puede un fruto dar otro fruto? Igualmente, el conocimiento absoluto no se conoce. Es único en sí y, por lo tanto, no es consciente de su ser.

         Si el conocimiento absoluto precisara de otro conocimiento para conocerse, no sería sino una forma de ignorancia.

         La luz no es oscuridad. Pero, ¿es luz para sí misma? De esta misma forma, el Absoluto no es ni existencia ni inexistencia. Esto puede confundir, pues si nada existe, ¿quién sabe que nada existe? ¿Quién puede demostrarlo? El nihilismo no es compatible con el Ser.

         Si al apagar una lámpara, no se ve a quien la ha apagado, ¿quién sabe que no hay luz? Si el sueño fuera la muerte, ¿quién sabría que había dormido? A una vasija se la percibe entera o rota, según su estado. Pero, cuando no hay objeto ni sujeto, ¿quién podría describir lo que hay? El conocimiento absoluto no percibe su existencia, lo cual no implica que no exista. El Ser existe, por encima de su percepción.

         El Absoluto no es sujeto ni objeto. ¿Significa ello que no existe? Si un hombre se queda dormido en un bosque, nadie le puede ver y ni él mismo es consciente de su existencia.

         Pero ello no implica que no exista. De igual manera sucede con el Absoluto, cuya existencia no se puede afirmar ni negar.

         Al dirigir la mirada hacia el interior, se deja de percibir lo de fuera, pero por ello el mundo exterior no deja de existir ni el hombre deja de saber que existe.

         Si un hombre de tez oscura se halla en la oscuridad, nadie le podrá ver. Sin embargo, no deja de existir ni de ser consciente de su existencia.

         Pero la existencia del Absoluto no es como la existencia o inexistencia del hombre. El Ser es en sí mismo.

         En el cielo no hay formas. Pero aunque no se pueda describir el firmamento por sus formas, no deja existir.

         Si una vasija está llena de agua, puede parecernos vacía. Pero el agua siempre habrá estado allí.

         De igual forma la existencia pura es en sí misma, independientemente de la existencia o la inexistencia.

         Es como un estado de vigilia en el que no se recuerda haber despertado jamás ni se es consciente de estar despierto.

         Si colocamos una vasija en el suelo, eso es lo que vemos. Si quitamos la vasija, sólo vemos el suelo.

         Pero si no colocamos la vasija ni la quitamos, el suelo existe en un estado puro, sin calificativos. Ese es el estado del Absoluto.

 

Kautilya Chânakya: Nîti Shâstra

(Fragmentos)

 

Primero inclino ni cabeza ante Vishnu,

el Preservador de los tres mundos;

y enuncio el código de la conducta real

que mandan las escrituras.

 

*                 *                 *

 

¿Qué he de temer en mi vida

si Hari [Vishnu] me protege?

Si no fuera por Él

no brotaría leche de los pechos maternos.

Pensando en ello,

¡oh, señor de las criaturas!,

sirviéndote y adorando tus pies de loto

paso mis días.

 

*                 *                 *

 

Para el sacerdote, Dios está en el fuego;

para un sabio, en el corazón.

Dios está en la imagen para el ignorante

y en todas partes para el justo.

 

*                 *                 *

 

Ninguna austeridad es mejor que la calma,

ninguna alegría supera al propio contento;

ninguna enfermedad es peor que la avaricia

y ninguna religión supera a la compasión.

 

*                 *                 *

 

La mente humana es la causante

de la esclavitud y de la redención.

El amor al placer la esclaviza

y la indiferencia la libera.

 

*                 *                 *

 

Como está la fragancia en la flor,

el aceite en la semilla de sésamo,

el fuego en la madera,

la mantequilla en la leche

y el dulzor en la caña de azúcar

así está el alma en el cuerpo.

 

*                 *                 *

 

Estamos solos ante la vida y la muerte:

estamos solos antes las acciones buenas y malas.

A solas nos enfrentamos a los infiernos

y a solas ganamos los cielos.

 

*                 *                 *

 

Riquezas, esposas, amigos y tierras

son cosas que fácilmente pueden conseguirse.

Pero el encarnar en forma humana

no es algo que suceda con frecuencia.

 

*                 *                 *

 

Como el ternero encuentra a su madre

entre miles de vacas,

así el resultado de las acciones

de las vidas pasadas

encuentran al que las cometió.

 

*                 *                 *

 

El que está ligado, tiene temor.

El amor es un cuenco de tristezas,

porque las ataduras son causa de sufrimiento.

Únicamente el renunciar a ellas

puede darnos la felicidad.

 

*                 *                 *

 

El pobre desea riquezas,

los animales desean el don de la palabra,

los seres humanos quieren el paraíso

y los divinos ansían la liberación.

 

*                 *                 *

 

El cuerpo físico es mortal,

la riqueza no dura para siempre

y la muerte nos acecha incansablemente.

Busquemos, por tanto, la virtud.

 

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La verdad es mi madre;

mi padre es el conocimiento.

La rectitud es mi hermano

y mi amigo, la compasión.

La paz es mi esposa

y el perdón es mi hijo.

Todos ellos son

mi verdadera familia.

 

*                 *                 *

 

La caridad, el estudio, la penitencia

durante una vida

hacen avanzar al que los practica

en la vida siguiente.

 

*                 *                 *

 

Hay tres joyas en el mundo:

el agua, el alimento y las buenas palabras.
Pero el necio

considera joyas a algunas piedras.

 

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El árbol amargo del mundo

tiene dos dulces frutos:

las palabras sabias

y la compañía de los amigos.

 

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El mérito hace grande a una persona

y no el estar en un alto puesto.

¿Se convierte, acaso, el cuervo en águila

por posarse en las torres de un palacio?

 

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No llores por el pasado

ni te angusties por el futuro.

El hombre sabio sabe

que ha de actuarse en el presente.

 

*                 *                 *

 

¿Para qué le sirve un espejo

al que no tiene ojos?

¿Para qué le sirven los libros

al que no emplea su intelecto?

 

*                 *                 *

 

Si hablas verdad

no necesitas hacer penitencias.

Si tu conciencia está limpia

no precisas hacer peregrinajes.

 

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Aquel que sabe hablar según la ocasión,

quien sabe actuar según su capacidad,

quien sabe enojarse según su poder,

ése es en verdad sabio.

 

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El que estudia es elogiado en el mundo

y alabado por doquier.

El conocimiento es la fuente de todo bien

y adorado en todas partes.

 

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Aunque posea belleza,

familia y linaje,

un hombre sin cultura

es como una flor sin fragancia.

 

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El conocimiento da su fruto

en todo momento

como la sagrada vaca de los deseos.

Nutre al hombre como una madre

y es como un secreto tesoro.

 

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Los pobres tiene muchos deseos

y lo mismo les sucede a los ricos.

En verdad, sin la joya del conocimiento

los deseos surgen incesantes.

 

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No hay en la tierra riqueza

con que se puedan pagar

las enseñanzas

de un verdadero maestro.

 

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El hombre sabio

considera como madres

a las esposas de otros hombres,

considera como barro las riquezas ajenas

y ve a todos los seres

como si fueran él mismo.

 

*                 *                 *

 

Quien critica a los otros

sin conocer sus méritos

es como una mujer tribal

que recoge el fruto caído del árbol

y desprecia la joya perdida

por ignorar su valor.

 

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El que te engendra,

el que te inicia,

el que te educa,

el que te alimenta

y el que aleja de ti los miedos:

estos cinco merecen

el nombre de padre.

 

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La gente baja desea riquezas;

los mediocres quieren prosperidad y fama;

la gente noble desea dignidad,

pues ésta es la riqueza de los hombres honrados.

 
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Instituto de Indología 2010