MAGNIFICENCIA DE LOS JARDINES MOGOLES
Shubhra Mazumdar
Un jardín, desde cualquier criterio, es un diseño ordenado exterior, sobre todo si el jardín es uno de los numerosos jardines mogoles de la India, diseñados para que emane de ellos el sentimiento de un diminuto paraíso terrenal exquisitamente rodeado siguiendo sus dignas normas y la filosofía de su trazado.
Para el propio emperador, el espacio del jardín era una metáfora exterior que describía la grandeza del poder imperial, mientras que para la mente religiosa y mística, el paisaje sereno encarnaba el concepto del charbagh (cuatro jardines) o el concepto incluso más antiguo, descrito en el Libro del Génesis, de un río que sale del Paraíso Terrenal y después se divide en “cuatro cabezas”.
Paradójicamente, esta conexión temática intelectual con la ideología se desecha totalmente cuando uno se encuentra dentro de uno de estos jardines mogoles. Lo que llama la atención entonces es la manera en que se ha dispuesto el espacio, tanto por motivos de utilidad como de ornamentación. La técnica de ingeniería de construcción de los canales de agua para regar el jardín es la característica que se sigue con rigor. Por otra parte, los árboles frutales y las especies de plantas exóticas plantadas que crecen de manera lujuriosa, transmiten una dualidad relajada de forma y libertad.
Actualmente, es posible que estos jardines nos hayan hecho olvidar la importancia que tuvieron en horticultura, como en explotaciones frutales o manifestaciones botánicas, pero todavía sobrevive su estrecha relación con las tradiciones agrícolas porque estos espacios eran ejemplos excepcionales de la utilización del agua. Su diseño rectangular es la forma más económica que hay de irrigar la tierra. En lugar de dejar correr estos canales mundanamente, la inclinación mogol por la estética los convirtió en el punto central del arte de su jardinería.
Con la utilización de proezas de ingeniería, recursos visuales e incluso acentos auditivos, se hacía descender el agua al jardín desde una cierta altura, simulando el efecto de un salto de agua en cascada. Al descartar la noción de crear lo natural en el exterior, estos canales pasaban por una cascada de piedra con los laterales tallados por donde circulaba la corriente de agua. A la luz de la luna, cuando los relieves no se veían, el lustre perlado de la luna sugería una fuerza viva acariciada, por el entorno.
¿Quiénes fueron entonces los constructores de estos jardines? Además de los mismos emperadores, las princesas de las casas reales fueron las que dejaron su impronta en la construcción de los jardines de la época mogol. Una de las más importantes fue Hamida Banu Begum, la viuda principal del emperador Humayun, que mandó construir un jardín alrededor de la tumba del último emperador. Se convirtió en el primer jardín tumba de la India, con una extensión de treinta acres a orillas del río Yamuna. Mientras que incorporaba el estilo de diseño charbagh del emperador Babur, la red cuadrada se subdividía con ayuda de canales de agua. Un muro construido de cascajos rodeaba esta pieza del paraíso. Siglos más tarde, otras princesas de las casas reales, sobre todo las hijas del emperador Shah Jahan, continuaron el arte con aplomo. La princesa Jahanara llevó la tradición a la ciudad cíe Ambala ubicada en el lugar donde se dividen las aguas de los ríos Ganges e Indo.
Su hermana Roshanara nos ha dejado el Roshanara Bagh deDelhi, que había sido antes un lugar de densos bosques. Creó un oasis de paz lejos de las intrigas de la corte mogol. Sobre esa época, una de las mujeres del emperador Akbarabadi, construyó el Shalimar Bagh de Delhi que era una réplica del jardín del mismo nombre de Cachemira.
El jardín mogol no era solamente un lugar de placer para la realeza, sino que también simbolizaba control territorial. El emperador residía en este espacio ordenado y cada brizna de hierba y cada rama crecía y se cuidaba por encargo del mismo. Naturalmente, las ocasiones ceremoniales de importancia se celebraban preferentemente en el jardín, lo cual explica que Aurangzeb eligiera el jardín de Shalimar Bagh para ser coronado, en lugar de la grandiosidad del Fuerte Rojo construido por su padre.
El complejo de los jardines mogoles servía al emperador en igual medida en la vida y en la muerte. Por ello, las plantas de estos jardines se elegían teniendo en cuenta la visión de conservar viva la idea cíe eternidad. El sombrío árbol del ciprés simbolizaba la oscuridad desconocida o la muerte. Siempre se mezclaba con una planta trepadora de flores o con una rosa en flor que simbolizaba la vida. El ciclo de la vida y la continuación de la eternidad se grababan incluso en piedra como lo evidencia el trabajo de incrustación floral que adorna el Taj Mahal.
Las ubicaciones de estos espacios a modo cíe camafeo fue otro de los aspectos de los jardines mogoles indios. Se situaban al lado de la ribera de un río, acomodados en la parte baja de la ladera de una montaña o dominando un valle. De estos últimos, el mejor ejemplo es el jardín construido en Cachemira entre las montañas que rodean el valle y junto al lago natural más grande del estado, el lago Dal. El flujo del agua, al ir canalizado desde una cierta altura, transmite sensación de vida que viaja por las venas del verdor. La placidez del frente del lago y la progresión de la majestuosa planta del chinar simulan la llegada del emperador.
Al no tener colinas, el punto fuerte de los jardines era el frente de un río. El río que fluye al lado del Taj lo rodea a modo de útero, mientras que los muros lo separan del ajetreo del bazar y de la enorme extensión de las llanuras polvorientas del Yamuna. De la misma forma, los jardines de fuertes y palacios ofrecen una panorámica que domina el paisaje. Esta era una visión ininterrumpida de la conquista de uno mismo al contemplar la extensión al pie de la ciudadela.
Gradualmente, los jardines pasaron de ser escenarios de ceremonias grandiosas, fuente de indulgentes placeres y lugares de descanso de los importantes y poderosos, a ser el lugar donde se interpretaba la presencia colonial. Cuando Delhi se convirtió en la capital de la India, el arquitecto Lutyens, diseñó unos jardines de estilo mogol en el Palacio del Virrey que actualmente se conocen como Mughal Gardens (jardines mogoles) de Rashtrapati Bhavan. En la ubicación arquitectónica actual, los jardines del s. xx interpretan la técnica del jardín tradicional mogol donde el espacio se rodea con muros. Los canales de agua que corren de norte a sur y de este a oeste dividen el terreno rectilíneo en cuatro, mientras que los límites de plantas anuales recuerdan a los jardines de los paisajes ingleses.
Esta habilidad de incorporar en sus pliegues las adaptaciones de la época es lo que convierte a los jardines mogoles en una entidad tan resistente. Los jardines mogoles que comenzaron como un pasatiempo que gustaba en la época imperial, son ahora proyectos de diseños antiguos. Estos jardines, debido a la capacidad que tienen de ser flexibles y de conservarse para la posteridad, han introducido un ángulo clave en nuestra cultura.
